viernes 6 de noviembre de 2009

NUEVA EDICIÓN DE MI LIBRO "LA GENTE GÜENA DE CUEVAS DEL CAMPO"



EDITADA

SEGUNDA EDICIÓN (6 NOVIEMBRE 2009)




Al poner en marcha esta singular serie de relatos cortos o encuentros -(12 de agosto de 2002)-, “La Gente Güena”, su primer libro, y que esperemos que no sea la última, el autor me sugirió que le hiciera una pequeña introducción “... será sólo para los amigos. Unos cuantos ejemplares.” -recuerdo que me dijo-. Pues bien, me alegro de que no hayan sido sólo unos cuantos ejemplares, y de que vayan a cubrir un círculo mucho más amplio que el meramente afectivo, porque no me ha supuesto ningún compromiso ya que durante el tiempo, corto, que se hace su lectura, nos adentra en la “esfera del saber” que es el fiel reflejo de las cuestiones humanas de los personajes y que desfilan con todo descaro por los relatos.

Unos cuantos ejemplos contados como anécdotas, pero que sin embargo reflejan el sentir de acontecimientos a los que el autor no puede ni quiere renunciar. No es bueno renunciar a la memoria, y menos aún a la memoria histórica; a la del tiempo vivido me refiero. A esa que hace posible que los hechos y sus gentes conformen un todo cultural, capaz de dar identidad propia a colectivos muy pequeños: familias, pueblos, comarcas...

No soy “cueveño”. Sólo he estado en Cuevas del Campo cuatro veces. Pero me siento como W. Whitman cuando decía “... Este es mi pueblo y yo soy uno de sus ciudadanos. Todo lo que interesa a los demás, me interesa a mí.”

El mundo maravilloso de los sentimientos no obedece a credos ni dogmas, por eso espero que nadie se sienta ofendido porque un “extraño” como yo entrara, un día, en la taberna de Pepe el Suave, o sienta ya como propio “El Drama de Pasión, Muerte y Resurrección “, (La Semana Santa Viviente) o la Banda de Tambores y Trompetas de Eloy Montellano rompiendo en la noche del Viernes Santo.

F. Rodríguez Espinar.


Si estás interesado en solicitarme algún ejemplar ...


JUAN JOSÉ "EL BOTICARIO" Tiene el sabor agridulce de las primaveras cueveñas, la madurez del verano, el aroma concentrado de la fruta madura de otoño y el calor hogareño de las gélidas noches de invierno".
ANTONIO GARCÍA MARTÍNEZ: “Es discreto, llano e inteligente. Me fascina descubrir su variedad de intereses intelectuales tanto como su vida sencilla y depurada junto a su familia y amigos. Transmite cuando estás a su lado, en la liga o paseando, en esas noches estrellada de estío esa serenidad que da la edad y te embriaga".
ANTONIO " MAÑAS": "Con seis o siete años se vino de Zújar a nuestras Cuevas porque "... entonces aquí había mejores medios de vida". Lo recuerda como si todo hubiese sucedido ayer mismo, como si ochenta y dos años se hubiesen volatizado en un abrir y cerrar de ojos".
BELÉN PÉREZ: "La sonrisa en sus labios y la simpatía en su cara son los hechizos para conquistar la atención de sus amistades. Estar a su lado, aunque sea sólo unos instantes, es no parar de reír, cuente lo que cuente; una terapia de la que hoy día necesitamos todos los mortales para seguir navegando por esta vida de nervios y prisas".
CAMILO SORIA: "Un pozo de sabiduría. Haciendo presente el pasado con una nitidez que asombra a propios y a extraños. Así es hoy día Camilo Soria Rodríguez "Camilo" para todos los cueveños”.
ELOY MONTELLANO: " Almacena en su memoria todos los momentos vividos en este querido pueblo y además los recuerda con un cariño y una nitidez que harían a más de un lector vivir por un instante, su juventud o su niñez como si se tratase de ayer mismo”.
GREGORIO " EL LOCO": " Disfruta plenamente de la vida como nadie, con sus cinco sentidos, con su inteligencia siempre práctica o con sus sentimientos profundos. Por eso la música le ha dado a lo largo de la vida de todo: afición, amigos, riqueza y paz interior y cómo no? ganas de transmitirla a los demás. Prueba de ello fue el origen del conjunto Los Sorix”.
FRANCISCO "JALIRÓN: " Te meten en el corazón de sus propias vivencias sin que te des cuenta, mientras te habla con esa naturalidad y sencillez que asombra a propios y extraños, como si setenta años no hubiesen pasado nunca".
JOAQUÍN " CHINGARA": "Es una de esas personas que te gustaría tener siempre a tu lado y no sólo para escuchar viejas canciones surgidas de las cuerdas de su laúd o guitarra sino para oírle contar, con todo detalle, anécdotas del pasado como si fuesen historietas de Roberto Alcázar y Pedrín, llenas de ternura, nostalgia y sonrisas”.
LA TÍA MARÍA DE LOS TOMATES: “Tiene el encanto de las hadas de los bosques. Valiente y atrevida algunas veces, dicharachera y llena de simpatía siempre. Todo lo que dice y hace te cautiva. La mente abierta, como debe ser, más bien tirando a rebelde, con una inteligencia intuitiva, que no lógica, nada se le escapa. Muy pegada al pasado, a sus recuerdos sentimentales, a su infancia, a sus padres, a los suyos...".
MARÍA CORRAL PÉREZ: "Tiene el don de la simpatía y cuando te acercas a ella aparece la sonrisa en sus pupilas. De palabra precisa y sin gritos, - como debe ser- el ademán contenido, la inteligencia clara y el espíritu constructivo; por eso su entorno aparece, casi siempre, lleno de sentido común”.
PEPE " EL SUAVE ": "Siempre ha sido un hombre sencillo, llano y castizo, irradiando esa ironía sana y cachonda, que permite muchas veces al forastero nadar en la ambigüedad, bajo la mirada socarrona de los presentes”.
PEPITA BASTIDAS: "Nació el trece de abril de mil novecientos cincuenta y uno en La Posá de Puerta Real, me dice con orgullo. Un lugar emblemático de nuestro pueblo donde por suerte o desgracia, hoy mismo, sólo queda un gran montón de escombros, que seguramente esconden, entre el silencio de sus piedras, más de un trato, más de un sueño utópico, perdidos en el silencio de su entorno”.
PASTORA RUIZ SÁNCHEZ: "Bondad, dulzura, simpatía..., junto a la frescura de sus ya muy lejanos años jóvenes, que inviernan aún con toda nitidez y lozanía en sus adentros, se van desbordando con toda serenidad por los torrentes de reflejos claros y cristalinos que manan generosamente de sus pupilas transparentes. Y de corona, toda una centuria completa, preñada de ricas vivencias adheridas a su vida y plenas todas de ternura, cariño y sobre todo, un amor inmenso a sus ancestros y a su tierra”.
DOLORES HORTAL MONTOYA: " siempre porta dentro de sí con dignidad y decoro, sus muchas vivencias que lenta y pausadamente ha ido siempre, enjugando y enriqueciendo su vida de buenos y malos ratos, hasta convertirla en un pozo de sabiduría, en un manantial de sapiencia popular desde hace varias generaciones. Por eso siempre supo y pudo estar serena ante la adversidad y los malos tragos, que de vez en cuando da la vida, refugiándose especialmente en su familia a la que verdaderamente quiere y adora”.
MARÍA DOLORES GARCÍA HIDALGO: "Esconde bajo su mirada la ternura maternal y la ilusión de la vida. Tiene la memoria limpia, clara y fresca como las cristalinas aguas de las lluvias de invierno arremansadas en el Negratín. De relato largo, ordenado, profundo y detallista. De extraordinaria mesura hasta el punto que te hace vivir fácilmente, de cerca, sus sueños, vivencias y quimeras como si tú fueses su propia sombra”.
PASTORA RUIZ NOGUERA: “ Emocionalmente es mucho más sensible de lo que aparenta, por eso adora a su familia y conserva, desde siempre, las amistades de sus años jóvenes. Leal hasta la médula porque le sale de dentro. Tiene una mente original, clara e innovadora que hacen de ella, naturalmente, una mujer apasionante y rica en recuerdos y nostalgias pasadas, con una memoria que llama inmediatamente la atención. Lo recuerda todo con suma nitidez, a pesar de que muchos de sus recuerdos se remontan a los “felices años veinte”.

lunes 2 de noviembre de 2009

PEPITA BASTIDAS


PEPITA BASTIDAS


GRUPO DE JÓVENES 1964

Pepita Bastidas nació el trece de abril de 1951, en “La Posá de Puerta Real”. Me dice con orgullo. Un lugar muy emblemático de nuestro pueblo donde por suerte o desgracia, hoy mismo, sólo queda un gran montón de escombros, que seguramente esconden, entre el silencio de sus piedras, más de un trato, más de un sueño utópico, perdidos en el silencio de su entorno.

¡Qué sueños aquellos! ¡Qué feliz niñez vivida! Me he asomado con interés y respeto a ese montón de piedras y cañas viejas, buscando inútilmente la escalera.

“Me caí por ellas setecientas veces rulando”, me cuenta Pepita, con esa alegría y nostalgia infantil reflejada en su mirada. Después, continúa diciendo “...a los nueve años me subí a vivir a la Cañá San Isidro, dónde sólo había cuevas”.

Eran los míticos años sesenta, y hoy recuerda con cariño a sus amigos de la niñez “Maribel la de Amador, Elisa Pérez, Patro Mesas, Ramoncito y Vicente Molina” ...y ya de más mayores, “a Mª Carmen Mañas, Aurora la de Paz, Concha y Anica”.

¿Recuerdas un día cualquiera de un año de aquéllos? “Me levantaba y lo primero que hacía era ir a por un cántaro o un cubo de agua. El resto de la mañana bordaba mi ajuar hasta la hora de comer.”

¿Y una comida de aquéllas? le pregunto: “Empedrao con chorizo o bacalao, “el plato de los recortes” y fruta del tiempo, si es que la había”.

De las tardes recuerda que eran “más movidas”, continúa diciendo, “...las pasaba en la solana de Lola Hortal o en la mía y luego bordábamos. Cuando llegaba la hora del correo bajábamos en grupo: Carmen la de Mariquita Reche, Mª Carmen Mañas...” Después escuchaban, casi a diario, la mítica lectura de las cartas, en voz alta y una a una, por José Ramón el Cartero, mientras a su alrededor, había siempre un numeroso grupo de hombres y mujeres de casi todos los barrios. Era la única forma de leer más deprisa las misivas de los seres queridos.

“Alguna vez, si nos retrasábamos, nos la subía Mª Jesús la Lobica”. Terminaba la tarde, casi siempre, “...en la iglesia, con el rosario, la novena o las flores, según la época”, cosa que servía en aquellos tiempos para echar una canica al aire “...ver al novio o hablar con los amigos. Después un paseo por la famosa curva negra”.

Después de la cena “…salíamos a la era a contar chistes con Honorio, Lola, Bernardina, las Sofias o Matilde Rull.”

De la escuela nacional, a la que ella iba, como casi todas sus amigas, recuerda con cariño a sus maestras como si estuviera saliendo de una de las clases al recreo “Dª Lina, Dª Adela, Paqui, Teo... y jugábamos, me dice, al “Palmito” (pies y mano) y a “Las cinco chinas”” “Cuando fuimos un poco mayores, nos paseábamos con los niños a escondidas y nos compraban conguitos y chambis”.

Los domingos eran especiales, como si le diéramos alas al cuerpo. “Con el cuento de la misa, venía después el paseo oficial por la carretera y después el vermut junto a Elia y Manoli Martos, Mª Carmen Tamayo, Victoria y otras”. Mientras me cuenta todo esto, su cara se transforma, haciendo presente el pasado, como si todo hubiese sucedido esta mañana.

Por la tarde, el paseo por la carretera era un rito obligado que había necesariamente que hacer, antes de pasar el resto de la tarde en “Casa de Luis el Turronero, bailando o en la terraza, embriagados por la música de los SORIX”, conjunto musical del pueblo, que amenizaba aquellas largas tardes de invierno o verano (estaba formado y fueron sus fundadores: Manolo el Loco, Antonio Pérez -hoy en Australia,- Quiñones, Ramoncito Vico y Emilio Rull).

De las fiestas, ¿qué recuerdas con más cariño? Sin duda “San Isidro. Y comer habas con bacalao con mis amigas, algunas de las cuales ya desgraciadamente no viven.” Hace una pequeña pausa recordándolas y prosigue “...María Torregrosa, Mª Carmen la del Loco.”

“Las carreras de cintas en la Cañá, con caballos y yeguas, donde acudía todo el pueblo”. Es un recuerdo imborrable en aquellas tardes de San Isidro, donde los mozos del pueblo, hoy ya abuelos, algunos de ellos, ofrecían sus trofeos con orgullo de campeadores a sus amadas, casi siempre allí presentes.

Y del Carnaval, Pepita, ¿qué recuerdas? Con una sonrisa en la mirada me contesta con toda rapidez: “Siempre me vestía con mis amigas y familia; Antonia la del Moreno, Encarna la de Abelardo, Isabel Vallejo y mi madre, se vistieron un año con colchas y disfraces. Dieron una vuelta por el pueblo y no las conoció nadie”.

Los recuerdos se le van mezclando uno a uno sin crono, pero con una nitidez que parecen haber sucedido ayer mismo.

"Un día, me dice, fui a Baza a visitar a unos familiares con el coche de Camilo, le llamaba él mismo, el Rácano. ¿Qué cuánto se tardaba? No lo sé. Como aquéllo era para todo el día. Sólo recuerdo que daba unos saltos de miedo”.

Y como si de un aguinaldo se tratara, con los mil y un villancicos de aquellas noches heladas de Navidad, le pregunto finalmente: Pepita, ¿ponemos punto y final con un estribillo de entonces? “En el portal del tío Chingara hay un tío haciendo botas, se le escapó la almará y se pinchó las pelotas. Se lo cantábamos al Tala”, me dice mientras su rostro va perdiendo el reflejo del pasado...

Barcelona, en su casa 17 de abril de 1997


EL PASEO Y AL FONDO LA LOMA DE SAN ISIDRO


JOSÉ ANTONIO, FALLECIDO QUIÑONES, LOS SORIX

viernes 30 de octubre de 2009

PASEO POR NUESTROS CORTIJOS


CORTIJO EL CERRICO



CORTIJO EL ALCALDITO


CORTIJO EL TENIENTE


CORTIJO JUAN NOGUERA


CORTIJO LOS ARAGONES



CORTIJO LOS FUENTES



CORTIJO ROBUSTIANO



CORTIJO CLAUDIO EL PAJARILLO



CORTIJO PEPE EL MOLINERO

Fotos y texto: Antonio V. Martínez
Guía: Andrés Prieto Martín

viernes 23 de octubre de 2009

DECLINANDO EL DÍA EN EL MAR DEL NEGRATÍN


Bellísimos crepúsculos bordados de estrellas e impregnados de preciosos colores, dibujados mágicamente desde hace siglos, en el horizonte lejano del firmamento.


CREPÚSCULO

AGUA, TIERRA Y CIELO

MI PUEBLO REFLEJA EN LA ESPUMA

SU BELLEZA ENAMORADA,

EN EL AGUA Y EN LA LUNA,

EN LAS OLAS Y EN EL ALMA,

LUCES TENUES SE VAN APAGANDO,

ALLÁ A LO LEJOS, EN LA OLAS

CON MILES DE ESTRELLAS RIELANDO,

QUE PARECEN QUE SE MOJAN.

YA NO QUEDAN PESCADORES,

NI BAÑISTAS NI CANOAS,

SOLO QUEDAN MIS AMORES
NAVEGANDO POR TUS OLAS.


Texto y fotografías:  A.V.Martínez Cruz

lunes 19 de octubre de 2009

PLANTAS, ARBUSTOS Y ÁRBOLES DE NUESTRO PUEBLO (NUEVA ENTREGA)

, cañadas cultivables y ramblas.



CAQUILERO: Árbol de la familia de las Ebenáceas, originario del Japón y de China, del que se cultivan numerosas variedades en Europa y América del Sur. Su fruto, dulce y carnoso, del tamaño de una manzana aproximadamente, es comestible.  LOCALIZACIÓN:    Huertas y cañadas de cultivo.


CAQUILERO




CARRASCA (encina). Árbol de la familia de las Fagáceas, de diez a doce metros de altura, con tronco grueso, ramificado en varios brazos, de los que parten las ramas, formando una copa grande y redonda, hojas elípticas, algo apuntadas, a veces espinosas, duras, correosas, persistentes, verdinegras por la parte superior y más o menos blanquecinas por el envés, flores de color verde amarillento. Tiene por fruto bellotas dulces o amargas, según las variedades, y madera muy dura y compacta. LOCALIZACIÓN: en el Chaparral, montes del entorno.



CHUMBERA (nopal): Planta de la familia de las Cactáceas, de unos tres metros de altura, con tallos aplastados, carnosos, formados por una serie de paletas ovales de tres a cuatro decímetros de longitud y dos de anchura, erizadas de espinas que representan las hojas; flores grandes, sentadas en el borde de los tallos, con muchos pétalos encarnados o amarillos, y por fruto el higo chumbo. Procedente de México, se ha hecho casi espontáneo en el mediodía de España, donde sirve para formar setos vivos. LOCALIZACIÓN: Barrio de Triana y algunos rincones cueveños.



CEREZO: Árbol frutal de la familia de las Rosáceas, de unos cinco metros de altura, que tiene tronco liso y ramoso, copa abierta, hojas ásperas lanceoladas, flores blancas y por fruto la cereza. Su madera, de color castaño claro, se emplea en ebanistería. LOCALIZACIÓN: Huertas y cañadas cultivables.



DIENTE DE LEÓN: Planta herbácea compuesta de propiedades medicinales, con hojas lanceoladas y dentadas y flores amarillas. LOCALIZACIÓN: Huertas y cañadas cultivables.




GRANADA



GRANADO: Árbol de la familia de las Punicáceas, de cinco a seis metros de altura, con tronco liso y tortuoso, ramas delgadas, hojas opuestas, oblongas, enteras y lustrosas, flores casi sentadas, rojas y con los pétalos algo doblados, y cuyo fruto es la granada. LOCALIZACIÓN: Huertas y cañadas cultivables.



HIERBABUENA (poleo, menta): Planta herbácea, vivaz, de la familia de las Labiadas, con tallos erguidos, poco ramosos, de cuatro a cinco decímetros, hojas vellosas, elípticas, agudas, nerviosas y aserradas, flores rojizas en grupos axilares, y fruto seco con cuatro semillas. Se cultiva mucho en las huertas, es de olor agradable y se emplea en condimentos. LOCALIZACIÓN: Algunas huertas y cañadas cultivables.



MANZANILLA: Planta perenne, de la familia de las Labiadas, semejante al espliego, de cinco a seis decímetros de altura, con tallos derechos y ramosos, hojas oblongas, estrechas y vellosas, y flores margaritas olorosas y blancas. LOCALIZACIÓN: Algunas huertas y cañada cultivables.




MANZANO: Árbol de la familia de las Rosáceas, de tronco generalmente tortuoso, ramas gruesas y copa ancha poco regular, hojas sencillas, ovaladas, puntiagudas, dentadas, blancas, verdes por el haz, grises y algo vellosas por el envés, flores en umbela, sonrosadas por fuera y olorosas, y cuyo fruto es la manzana. LOCALIZACIÓN: Huertas y cañadas cultivables.




MEMBRILLERO: Arbusto de la familia de las Salicáceas, cuyo tronco, de dos a tres metros de altura, se puebla desde el suelo de ramillas largas y delgadas, flexibles, de corteza agrisada que se quita con facilidad, y madera blanca. Con hojas enteras, lanceoladas y muy estrechas, flores en amentos apretados, precoces, de anteras amarillas, y fruto capsular, velloso, cónico, con muchas semillas. Es común en España a orillas de los ríos, y sus ramas se emplean en obras de cestería. LOCALIZACIÓN: Huertas y cañadas cultivables.


MEMBRILLO, SU FRUTO



NOGAL (noguera): Árbol de la familia de las yuglandáceas, de unos quince metros de altura, con tronco corto y robusto, del cual salen gruesas y vigorosas ramas para formar una copa grande y redondeada, hojas compuestas de hojuelas ovales, puntiagudas, dentadas, gruesas y de olor aromático, flores blanquecinas de sexos separados, y por fruto la nuez. Su madera es dura, homogénea, de color pardo rojizo, veteada, capaz de hermoso pulimento y muy apreciada en ebanistería, y el cocimiento de las hojas se usa en medicina como astringente y contra las escrófulas. LOCALIZACIÓN: Huertas y cañadas cultivables.



MIMBRERA (tarái): Arbusto de la familia de las Salicáceas, cuyo tronco, de dos a tres metros de altura, se puebla desde el suelo de ramillas largas y delgadas, flexibles, de corteza agrisada que se quita con facilidad, y madera blanca. Con hojas enteras, lanceoladas y muy estrechas, flores en amentos apretados, precoces, de anteras amarillas, y fruto capsular, velloso, cónico, con muchas semillas. Es común en España a orillas de los ríos, y sus ramas se emplean en obras de cestería. LOCALIZACIÓN: riveras de los ríos y pantano.


TOMILLO



TOMILLO: Planta perenne de la familia de las Labiadas, muy olorosa, con tallos leñosos, derechos, blanquecinos, ramosos, de dos a tres decímetros de altura, hojas pequeñas, lanceoladas, con los bordes revueltos y algo pecioladas, y flores blancas o róseas en cabezuelas laxas axilares. Es muy común en España, y el cocimiento de sus flores suele usarse como tónico y estomacal. LOCALIZACIÓN: en el Chaparral, montes del entorno y lomas del pueblo.



AMAPOLA: Planta anual de la familia de las Papaveráceas, con flores rojas por lo común y semilla negruzca. Frecuentemente nace en los sembrados y los infesta. Es sudorífica y algo calmante. LOCALIZACIÓN: Huertas y cañadas cultivables, sólo en primavera entre trigales especialmente.
Fotografías: Víctor A. Martínez de la torre

jueves 15 de octubre de 2009

PASTORA RUIZ SÁNCHEZ

Hace solamente unos días, recibía la triste y desagradable noticia. Pastora ya no está entre nosotros (108 años).

“¿Murió?…Sólo sabemos
que se nos fue por una senda,
!Oh sí!, llevad, amigos,
su cuerpo a la montaña, a los azules montes…
Allí hay barrancos hondos
de pinos verdes donde el viento canta.
Su corazón reposa
bajo una encina casta,
en tierra de tomillos, donde juegan
mariposas doradas…”

(A. Machado)


Sirva de pequeño y emotivo homenaje la lectura, una vez más, de estos “Encuentros con…”, publicados anteriormente, llenos de vivencias e impregnados de cariño.

Desde donde quieras que estés, Pastora, deseo decirte que no olvidaremos, fácilmente, tu presencia en nuestras vidas porque, ahora más que nunca, ya sí formas parte de “la Memoria Histórica de nuestro pueblo”.

Con todo mi cariño y respeto. Descansa en paz para siempre.

PASTORA RUIZ SÁNCHEZ

PROCESIÓN DE SAN ISIDRO (1910)

ALCALDE, EL CURA Y LOS MAESTROS

DESDE LA MEDIA LUNA (1950)


“…y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar”

(A. Machado)

Su fragilidad y turbación aparentes se deshacen en cuanto toma la palabra para hablarme de sus cosas de siempre, con un delicioso y centenario acento cueveño atrapado en sus orígenes.

Bondad, dulzura, simpatía, junto a la frescura de sus ya muy lejanos años jóvenes, que se ocultan aún con toda nitidez y lozanía en sus adentros y se van desbordando con toda serenidad por los torrentes de reflejos claros y cristalinos que manan, generosamente, de sus pupilas trasparentes.

Y de corona, toda una centuria completa, preñada de ricas vivencias adheridas a su vida y plenas todas de ternura, cariño, y, sobre todo, un amor inmenso a sus ancestros y a su tierra.

“Nací el primer año del siglo, el siete de abril de mil novecientos uno, en la calle Expósito de Zújar”, cuando las flores silvestres del Jabalcón, -amapolas, manzanillas campanillas, malvas, impregnadas de fragancias frescas y lozanas, penetraban juguetonas impulsadas por las brisas de primavera entre las callejuelas de la localidad, mientras, en otros lugares de nuestro planeta Luís Buñuel y Walt Disney recibían en sus infantiles ojos los primeros rayos de luz.

“Yo soy la segunda Pastora. Tuve una hermana que nació el día de San Justo y Pastor, pero murió. Al poco tiempo nací yo y me pusieron también su nombre, pero no me gustó nunca. No me choca”, me dice varias veces, con toda firmeza, para que yo lo tenga bien claro. “Vivían mis padres en las Juntas y se subieron al pueblo pa que naciera yo allí. Luego nos bajamos de nuevo al cortijo.

Oyendo a Pastora veo que es una mujer de inteligencia rápida y sintética, a pesar de sus recién estrenados CIEN AÑOS. Entiende perfectamente, incluso a medias palabras, y disfruta de un sentido de la intuición delicioso, que podría ser la envidia de muchos.

“De niña jugaba con mis amigas a las chinas. Se ponían cinco; se tiraba una pa arriba…y entonces se hacía un puente con la mano; cuando se pasaban toas, una a una al otro lao, ya se acababa el juego. Yo no era muy torpe”, me dice mientras se le va dibujando una prolongada sonrisa en su rostro.

Su paso por la escuela lo resume en pocas líneas. “Nosotros como nos criamos en el cortijo, venía un maestro por allí. Se llamaba Cristóbal y era de Caniles. Me enseñé con él a las cuentas, a leer y a escribir. Yo no estuve en ninguna escuela. Fue en el río donde aprendí to lo que sé,” me dice desbordándosele la serenidad por doquier.

Después de una breve pausa la pregunto, Pastora, ¿qué comía su familia en aquellos años? “Se hacía entonces de to, bueno y malo. Lo que más gustaba en casa era la paella, la pepitoria y las albóndigas; éstas se hacían con pedacitos de jamón muy pequeños, pan rayao, güevos, perejil, especias… la masa se ponía en una fuente más o menos grande y se freía. Después se hacía el caldo con carne de pollo y un poquito de agua y se le daba un hervorcillo. Y sí, estaba bueno aquel guiso”, me dice con tal naturalidad que parece, por un instante, relamerse recordándome aquellos guisos.

Después, Pastora, me invita de nuevo a saborear con la imaginación un “Súbete al cielo”. -¿Qué es eso?-, le pregunto. “Eran pimientos secos que se enristraban otras veces. Mi madre alcanzaba una ristra de aquéllas; la hacía pedacillos, pedacillos, les echaba güevos cocios hechos rulajas y bacalao; luego los ponía a cocer. Y estaba bueno aquéllo, que no estaba malo. No sería comida de lujo, me dice con una mirada llena de sinceridad, pero que estaba muy bueno”.

Después de otra breve pausa, Pastora me sigue hablando de la deliciosa y riquísima cocina de su madre, escuela culinaria donde ella aprendió a ser una buena cocinera, que transmitió después con el mismo mimo y cariño a su hija.
“Otro plato muy bueno era el Ajo Blanco, que se hacía con habas, se picaban en el almirez con un poquito de agua y una cabeza de ajos. Si se trabajaba con una molla de pan mojá en vinagre no se "cortaba". Se le iba poniendo chorreancillos de aceite. Cuanto más se echaba, más aumentaba aquéllo. Luego se le ponía más aceite, el pepino y el agua fresca. Como había que trabajarlo bien se tardaba en hacerlo casi una hora. Mi madre sí que se pasaba tiempo entre las perolas porque tenía que cocinar pa mucha gente, claro”.

Al hablar de su pasado y de su cosas, a esta mujer se le ensancha la voz como si se alimentara, hoy día, de las vivencias de aquella época y me las va contando con tal naturalidad y sencillez, que me transportan a mí también al pasado como por arte de magia, como si un siglo no hubiera pasado nunca, cómo si todo hubiese sucedido ayer mismo.

Y de su boda, ¿qué me dice? “Me casé en Zújar un dieciséis de febrero. Iba vestida con un bonito traje negro; los zapatos negros también; una teja en la cabeza y una "toca grande". Entonces, en aquellas épocas no se vestían las novias de blanco, eso vino mucho después. Tampoco se estilaban los viajes de novios. Nos ponían nuestra casa y allí nos íbamos después de la boda”.

¿Y cómo lo celebraban? “Recuerdo que hicimos una comida, un refresco, con dulces y bizcochos que se traían de Baza. Todo esto lo celebrábamos el primer día. El segundo lo hacían los padres del novio y el tercero la madrina; por eso las bodas duraban tres días. Era una verdadera fiesta”, me dice mientras se le refleja la nostalgia en sus ojos.

La guerra, sin duda, fue un periodo desgraciado para todos nuestros antepasados; cada uno cuenta su vida desde un punto de vista diferente, pero la verdad es que todos lo pasaron muy mal. Hablando de este tema se le entristece profundamente el semblante, aunque hoy día ni siquiera tiene palabras de desprecio para aquéllos que le quitaron casi todo lo que tenía, porque es una de esas personas que ignoran la calidad del resentimiento y del odio, como buena cristiana que ha sido y es. Hoy me cuenta aquellas vivencias como puras anécdotas, adornándolas, algunas veces, con sonrisas, como si estuviésemos viendo alguna película de Charlot, pero en el fondo su mirada se impregna de dolor y tristeza al recordar aquellos miserables días.

“La guerra nos pilló en el cortijo de La Juntas. Nos quitaron to lo que teníamos y nos echaron de nuestra casa cuando estábamos en el río. Nos tuvimos que ir con mi madre que vivía cerca del cortijo. Después, cuando se acabó la guerra recuperamos la casa, pero vacía.”

Desde niña, Pastora, aprendió, a hacer de la necesidad una virtud; desde entonces se crece ante la adversidad utilizando magistralmente su condición de mujer. “Recuerdo que en el año diecisiete, siendo yo una cría, hubo una gran epidemia y se moría mucha gente aquí y en Zújar. Estábamos muy asustaos. Un día hubo once entierros. Había casas que se cerraron porque se murieron tos. No quedaba nadie”.

Después de una pausa me recuerda también, con gran precisión, el origen de la fiesta del Santo Ángel. “Hubo una plaga de grillos en verano. Me acuerdo mu bien cuando vino la langosta, pues yo tendría unos dieciocho años. Eran de tamaño mediano y se comían las plantas, los pimientos, los tomates, los pepinos y to lo que había. Encontrabas grillos por tos sitios. Teníamos montones de trigo ablentaos con la horca y el aire y en poco tiempo se taparon los montones con aquellos grillos.

Luego, gracias a Dios, se acabó aquéllo, pues trajeron unas latas que se le echaban a los grillos y se morían. Así se acabó la langosta. Desde ese día se celebra el Santo Ángel haciendo una barbaridad de roscas que daba el vecindario pa to el pueblo”.

Además de ser educada, romántica e idealista, esta mujer, también es una persona enérgica y muy creativa. “Siempre pasábamos el tiempo haciendo algo. En el verano íbamos a arrancar garbanzos, habichuelas y to esas cosas. En los ratos libres yo hacía ganchillo. No es por hacerme el honor, pero se me daba mu bien to esto”, me dice mientras me enseña un precioso bordado hecho por ella con mucho gusto.

Parece imposible y aunque más de uno se sorprenda, Pastora aprendió a tocar, en sus años jóvenes, el acordeón con destreza y perfección, amenizando, muchas veces, aquellas largas veladas familiares con música y canciones, haciéndolas mucho más llevaderas y agradables. “Mi padre me compró un acordeón y lo sabía tocar yo mu bien, -me dice perdiendo esta vez un poco la timidez-. Tocaba en algunos bailes e íbamos a Carramaíza. La canción que oía cantar, la sacaba yo después del acordeón. A la gente le gustaba mucho el “Tira Pepe, tira Juan, tira que tira…”.

Pastora es un pozo de sabiduría. Lo recuerda todo y con precisión, que es lo que más sorprende cuando se tienen cien años nada más y nada menos; me lo cuenta todo como si eso hubiese sucedido ayer mismo, como si el tiempo se hubiese detenido y estuviésemos aún en el pasado, como si el presente se hubiese mezclado con el pretérito. Por eso me habla “de las fiestas de Moros y Cristianos, que duraban tres días -y esperaba siempre- con mucha ilusión”; del “marranico de las Ánimas”; de “las Navidades y las misas del gallo”; de “las cencerrás que se daban a los viudos”, aunque “yo no fui a ninguna” -me dice-; de “cuando llegó la luz, por primera vez a las casas, había un vecino empeñao en encender el cigarro en la perilla y como no podía quería borrarse de la Compañía de la luz”; de cuando compraron por primera vez “un arradio por tres mil pesetas, se juntaba en mi casa los sábados un gentío a oír la Fiesta en el Aire; de la primera vez que vio un coche, “fue hace mucho tiempo. Era de los Montoyas y muy pequeñico. Fue el primer coche que vino aquí a Cuevas. Se nos figuró una cosa mu buena y dicen que se viajaba muy a
gusto, aunque yo no me subí nunca en él. Ahora no tiene nadie bestias ni na. To se hace en coche”.

Pastora Ruíz es de naturaleza generosa y llena de vitalidad. Su razón de ser está en su entusiasmo, que siempre le empujó a la acción y a ser lo que siempre ha sido, una mujer maravillosa. Después, cuando le pregunto cómo es ella, me mira rápido a la cara y al instante, bajando la mirada con timidez a su regazo me repite la pregunta, “¿qué cómo soy yo?. Desconcertada por mis palabras tan directas, espera unos instantes buscando la serenidad; después me contesta: “yo creo que no soy mala porque soy caritativa y el bien que puedo hacer a cualquiera se lo hago. No he sio muy nerviosa, más bien tranquila. Pocas veces me he enfadao yo. Además mi hija era buena y no ha dao guerra; dan más los nietos aunque son muy buenos y me quieren mucho. Además he sio muy amiga de toas las mujeres de aquí. Tenía once primos hermanos y tos eran amigos míos”.

Pero lo que no puede olvidar, Pastora, es a sus amistades de siempre; las recuerda a casi todas con un cariño sincero y profundo, incluso a sus años sigue recordando sus nombres, “…a Mariana que era hija del Tío Agustín el Moyón, a Inocencia la del Tío Jesús el Nene, y muchas más de to el pueblo…”, me dice llenándosele, una vez más, los ojos de recuerdos y cariño.

Hoy, sin duda, Pastora sigue siendo una mujer encantadora y como si yo fuera un amigo de siempre, me va degranando sus vivencias, anécdotas, recuerdos y nostalgias. Ríe, me recita, declama y canta, sin ningún rubor, mientras, yo, voy sacándole cariñosamente, una a una, las mil respuestas de sus adentros, permitiéndome, además, compartirlas con ella. “…a los cuantos meses dijo Dios, voy a ver cómo anda aquel que lo convertí en rana…y le dijo: ¿A dónde vas?. Y entonces le contestó: si Dios quiere a Zaragoza. ¿Y si no quiere? Si no quiere al charco”; me recuerda sus años mozos, llenos de sonrisas y risas deliciosas… y sigue y sigue…”Josefina la Rubiales es una chica muy fina, que se va por los trigales en busca de las gallinas…”.

La tarde ha empezado a declinar con sabores navideños. “He probao esta Pascua a cantar villancicos pero no me salía la voz del cuerpo”, -me dice escapándosele, esta vez sí, el rubor por sus “pupilas transparentes”.

A pesar de su longevidad, Pastora Ruiz, es hoy una deliciosa y centenaria mujer que aun mantiene muchas de sus facultades frescas, limpias y nítidas como las prófugas aguas del Guadalentín escapadas del embalse de la Bolera y retenidas, mucho tiempo, en el Negratín.


Cuevas del Campo, en su casa. (Fallecida) 5 de enero de 2.001
(La Gente Güena, 2002)



PUERTA DE LA PUERTA DONDE PASTORA VIVÍA

SAN ISIDRO (1954)

PUERTA REAL (1961)

martes 13 de octubre de 2009

"LA JERUSALÉN" DE CUEVAS DEL CAMPO DECLARADA FIESTA DE INTERÉS TURÍSTICO NACIONAL DE ANDALUCÍA (2.006)

RECONOCIMIENTOS
Fiesta de Interés Turistico Nacional de Andalucía (2006)
Premio Internacional "Mundo Teatre" (2.004)
Premi Generalitat de Catalunya (2.001)
Premios "Padul Cófrade (2.006)
..................
¿Cultura? En Cuevas del Campo, más de 600 personas escenificamos, cada año, la SEMANA SANTA VIVIENTE. Perderse en nuestras calles, emocionarse, entremezclarse con nuestras gentes es un acto cultural único en España, que os hará sentir -sin duda- “Pasión por Cuevas del Campo” Más de cien mil personas lo han hecho ya. Y tú ¿qué harás?

PALACIO DE PONCIO PILATO
ENTRADA TRIUNFAL A LA JERUSALÉN CUEVEÑA

AMBIENTACIÓN DOMINGO DE RAMOS

EJÉRCITO DEL EMPERADOR TIBERIO

SOLDADO ROMANO DE CABALLERÍA

AMBIENTACIÓN

MERCADO JUDÍO

JUICIO DE PILATO

GUARDIA PRETORIANA

AMBIENTACIÓN: HOMBRE HEBREO

JESÚS ES LLEVADO ANTE PILATO

UNA SEMANA SANTA EN VIVO
El municipio de Cuevas del Campo, recrea en estos días la crucifixión, el entierro y la resurrección de Jesucristo ante un paisaje impresionante, denominado “Cueva del Parejo”, en Cantarranas.

Mañana empieza la Semana Santa y todos los pueblos de España, Andalucía y Granada se preparan para estos especiales días. Son muchos los que viven con auténtico fervor la pasión y muerte de Cristo, pero uno de nuestros pueblos, Cuevas del Campo, es verdaderamente especial. He tenido el privilegio de poder estar en dos ocasiones en este pequeño pero especial pueblo de nuestra provincia donde la Semana Santa se vive literalmente, por parte de todos los habitantes desde los niños hasta los menos niños. Cada uno tiene su papel dentro de este gran drama que se representa cada año en las calles de Cuevas del Campo. El artífice de toda esta gran representación es Antonio V. Martínez Cruz, que junto a los actores principales y resto del pueblo recrean un ambiente en el cual te sumergen en la época de Pilatos.

Comienza con la entrada de Jesús en el pueblo el Domingo de Ramos, y para ello se engalanan todas las calles recreando la antigua Jerusalén.

Pero la verdadera representación está en el Viernes Santo, donde se lleva a Jesús para juzgarlo al Pretorio (la parroquia del pueblo), donde desde la terraza un malvado Pilato lo condena a ser flagelado y a muerte. Es una escena de gran realismo donde el protagonista que hace de Jesús sufre el tormento ante las carcajadas del pueblo de Jerusalén y la desesperación de María, todo, claro está, en una interpretación magnífica.

La subida al Gólgota se lleva a cabo por una de las calles más emblemáticas de la localidad: La Cañá de San Isidro (Vía Dolorosa), donde tienen lugar las “Tres Caídas”.
En la primera una mujer se acerca a Jesús para darle de beber agua mientras los soldados levantan al Cristo a latigazos, y si me fijo en alguna que otra cara del público descubro ojos con lágrimas que corren sin poder remediarlo.

En la Segunda Caída, un poco más adelante, Verónica sale de entre el numeroso público, con la oposición de los romanos, para limpiarle la cara a Jesús de sangre y sudor. En la Tercera Caída una madre con un niño ciego se acerca al Nazareno para que lo cure y el niño sale gritando "madre ya veo, ya veo".

La Crucifixión, el Entierro y la Resurrección tienen lugar en el paraje denominado “Cueva de Parejo”, en Cantarranas, un impresionante rincón centenario de inimaginable belleza. Hasta allí me encaramé para poder sacar estas impresionantes fotos que te dan la idea de la magnitud de este espectáculo religioso-teatral.

Las escenas se van sucediendo como si te sumergieras en una de esas grandes películas producidas en Hollywood donde todo ocurre a tu alrededor. La Crucifixión llega a su punto más emotivo cuando la madre de Cristo sube por el monte acompañada de otras mujeres con los brazos en alto intentando acariciar los pies de su hijo sin conseguirlo y desmayándose después.

Si a toda esta excelente puesta en escena le acompaña una música escogida para cada momento, unos efectos visuales magníficos y un público que no respira para no romper la magia del momento, va a ser muy difícil contener esa lágrima que se desliza por la mejilla.
La tarde continúa con la entrega de Cristo a su madre a los pies de la cruz, creando una bella escena donde los elementos naturales se alían con los protagonistas y su magnífica interpretación produciendo una visión del momento, recreando una imagen de la Dolorosa.

Tras el entierro de Jesús en una cueva que hay en los pies del cerro donde lo crucifican, la Resurrección deja a todos los espectadores atónitos, pues el mismo crucificado reaparece en lo alto del cerro con una túnica blanca y llevando en sus manos una paloma que suelta al viento entre los aplausos de más de seiscientos cueveños saludando desde la cueva de Parejo al numeroso público que cada año tiene una cita en este enclave granadino donde la Semana Santa se vive de diferente y bella forma.
JOSÉ MANUEL FERNÁNDEZ
La Opinión.Granada 9, abril 2009

JINETE ROMANO

PILATO SE LAVA LAS MANOS

EL PUEBLO JUDÍO EN LA PUERTA DEL PRETORIO

FLAGELACIÓN

RECUPERACIÓN DE LOS OFICIOS

LA VERÓNICA LIMPIA EL ROSTRO DE JESÚS

SEGUNDA CAÍDA

GESTAS

DIMAS EL BUEN LADRÓN

LA LANZADA

CRUCIFIXIÓN Y DESMAYO DE LA MADRE DE JESÚS

ENTIERRO DEL NAZARENO

RESURRECCIÓN

Fotografías: Víctor A. Martínez de la Torre